El Museo de Historia Mexicana en coordinación con la Sociedad Filatélica Regiomontana invita a disfrutar la exposición “Las palabras no se las lleva el viento, el correo en México”.
La exhibición está compuesta por más de 2 500 piezas que evocan la cultura postal en México se inauguró el miércoles 17 de marzo de 2010, en el contexto de la reunión anual de la Mexico-Elmhurst Philatelic Society Internacional (MEPSI).
En la exposición se podrán encontrar cartas y autógrafos de destacados personajes de la historia de México, como Miguel Hidalgo, José María Morelos, Agustín de Iturbide, Vicente Guerrero, Miguel Ramos Arizpe, Ignacio Comonfort, Antonio López de Santa Anna, Ignacio Zaragoza, Porfirio Díaz, Bernardo Reyes, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza y Lázaro Cárdenas, por citar algunos.
También se podrán conocer objetos vinculados con la correspondencia incluyendo canceladores de Maximiliano de Habsburgo, sellos eclesiásticos, buzones, libros, escudos y silbatos de cartero, entre otros.
Conferencia Inaugural
El público que asistió a la inauguración de “Las palabras no se las lleva el viento, el correo en México” tuvo acceso a la conferencia inaugural del Dr. William Breen Murray sobre “La historia del correo en México”, en el Auditorio del Museo de Historia Mexicana.
De origen estadounidense, el Dr. Breen Murray cursó su licenciatura en Carleton College, Northfield, Minnesota (EUA) y recibió su maestría y doctorado en Antropología en McGill University, en Montreal, Quebec (Canadá). Fue profesor titular en la Universidad de Monterrey de 1976 a 2006 y Jefe del Departamento de Ciencias Sociales entre 1978-1992.
El doctor Breen Murray se especializa en coleccionar timbres de México y Canadá, fue presidente de la Sociedad Filatélica Regiomontana en el período de 2003-2004, y ha ganado numerosos premios en exposiciones en México y el extranjero.
El Correo en el Mundo
La palabra correo proviene del verbo correr, pues hace referencia a los portadores de los mensajes que viajaban grandes distancias para llevar noticias y documentos de vital importancia para los nobles, los sacerdotes y los militares europeos.
En Europa, a final del siglo XIV surgen y se establecen las “postas” (lugares en donde los jinetes encontraban carruajes y cabalgaduras frescas para continuar la jornada) marcando así el inicio del servicio de correos y popularizando el término “postal” para referirse al uso del caballo en el traslado de la correspondencia.
Existen testimonios en Francia de que el primer correo “de a caballo” se dio durante el reinado de Luis XI, en 1476; el servicio fue conocido posteriormente como las "estafetas", palabra que proviene del italiano "staffa" que significa estribo y que en español se traduce como relevo.
Prácticamente el correo se remonta a los orígenes de civilización por la necesidad inherente del ser humano de comunicarse, sin embargo su establecimiento como institución ocurre durante el imperio de Maximiliano I de Alemania (1459-1519) cuando nombró a Francisco Gabriel de Tassis, Conde de Valsanima, como “Maestro Mayor de Hostes, Postas y Correos de todos mis reinos y señoríos”.
En esta época, el servicio de correos era una empresa de carácter privado y estaba destinada a la nobleza, la jerarquía eclesiástica, el ejército y los comerciantes adinerados; con los años se extendió a todas las capas sociales y se popularizó como un servicio confiable.
El Correo Prehispánico
En América, en el siglo XV, el imperio mexica contaba con un sistema postal al servicio del gobierno, de acuerdo a la “Historia Antigua de México” escrita en 1780 por Francisco Javier Clavijero se describe: “Los correos de que se servían con frecuencia los mexicanos, usaban diferentes insignias, según la calidad de la noticia o del negocio para el que eran mandados. Si la noticia era haber perdido los mexicanos una batalla, llevaba el correo la melena suelta y enmarañada, y sin hablar una palabra a nadie se iba en derechura al palacio y medio hincado delante del rey, contaba lo sucedido. Si la noticia era de alguna victoria obtenida por las armas mexicanas, llevaba los cabellos atados con una cinta colorada y el cuerpo ceñido con un paño de algodón, en la mano izquierda una rodella y en la derecha una espada, la cual manejaba como si estuviese en actitud de pelear, demostrando con tales señales su júbilo, y cantando los hechos gloriosos de los antiguos mexicanos. Alegre el pueblo al verle, lo conducía con semejantes demostraciones al real palacio”.
Las jerarquías del correo del México prehispánico estaban bien definidas, iniciaba con un sistema de postas encabezado por el yciuhuatitlanti “el que va de prisa” y el painani, que era quien corría ligero, trayendo y llevando mensajes verbales o escritos.
Los correos aztecas eran educados en el Telpuchcali, su profesión era honrosa y requerían cierto grado de instrucción pues debían transmitir verbalmente mensajes sobre los asuntos del Estado y militares, por lo que necesitaban un criterio ilustrado y conocimientos vastos.
Entre las funciones más importantes de los correos prehispánicos estaba la de anunciar la muerte del monarca a los vasallos del imperio y daba avisos en tiempos de guerra o paz. No tenía tarifas, ni portes, ni franqueo, solamente edificios o postas señalando las etapas de sus ejércitos, que eran posteriormente utilizados para el paso de los correos.
El 13 de agosto de 1521, al caer Tenochtitlán, los españoles se dedicaron a consolidar el territorio conquistado iniciando viajes de descubrimiento y colonización hacia el norte, sur y occidente, esto provocó que durante 59 años en el Virreinato de la Nueva España, no existiera la institución del correo como tal, todo se manejaba a partir de mensajeros particulares, generalmente eran miembros del ejército. No obstante el 14 de mayo de 1514, Carlos I de España, confirió al Dr. Lorenzo Galíndez de Carvajal, el oficio de "Correo Mayor de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano descubiertas y por descubrir".
Hostales y Postas
Durante el periodo novohispano, de manera paralela al surgimiento de las grandes ciudades y los centros mineros, portuarios y agrícolas, el sistema de correos se implantó en la Nueva España y se establecieron las primeras rutas postales a la Nueva Galicia, al Nuevo Reino de León, a la provincia de Antequera, al Real de Zacatecas, a la Nueva Vizcaya y a las Californias, siguiendo las rutas originales de los caminos reales y de herradura.
Se tiene documentado que el primer cartero en la Nueva España, se llamó Joseph Lazcano. En aquel entonces se establecía que la correspondencia debería entregarse en un plazo de doce horas, el retraso en el reparto o la modificación del precio marcado en la envoltura eran motivo de despido; el trabajador estaba obligado a anotar los cambios de domicilio, indagar los nuevos y dejar las cartas en la mano del destinatario, salvo que conociera a sus parientes o criados.
En esa época se estableció el uso de los "buzones" en todas las veredas de las rutas postales y por primera vez se consignó la figura del cartero, como personaje imprescindible en el medio urbano.
Durante el virreinato también se instituye el correo marítimo intercontinental: Europa, América y Asia, la "Nao de China" comunicaba a Manila con el puerto fluvial de Sevilla, donde se asentaba la Casa de Contratación de Sevilla, a través de su paso por Acapulco, la Ciudad de México y Veracruz.
Ordenanza General de Correos
El 26 de enero de 1777, el rey Carlos III expide la Real Ordenanza del Correo Marítimo, modelo de un avanzado sistema que comprendía toda la normatividad existente en esa época.
Era tal la especialización y minucia de esta ordenanza, que además de encargarse de la operación y administración, contemplaba un sistema de retiro y pensiones para los empleados y hacía recomendaciones para la navegación sobre Río de la Plata, entre Montevideo y Buenos Aires. El documento elaborado con exhaustivas investigaciones y análisis fue coordinado por don José Gálvez, Marqués de Grimaldi, superintendente General de Correos y Postas, en Madrid.
Posteriormente, las Ordenanzas de Correos de 1794 establecieron la normatividad del sistema de correos en el Imperio Español, y gran parte de estas disposiciones continuaron vigentes en el México independiente hasta el 31 de diciembre de 1883. Al publicarse el primer código postal en 1884 se estableció una dirección de correo postal en base a letras, números o alfanumérica que permitía una rápida ubicación geográfica del destinatario.
Independencia
Durante la guerra de Independencia, el correo jugó un papel primordial. La red postal tenía una extensión de casi veinticinco mil kilómetros y contaba con 401 oficinas atendidas por 901 trabajadores; tan sólo en el año de 1801 movió un millón cien mil piezas.
En las valijas postales trasladadas a pie, a caballo o en carreta, viajaron por todo el territorio, de manera escrita, el sentimiento de libertad y los planes de conspiración que dieron origen al México independiente.
Tal era la influencia del correo como medio de comunicación, que en 1812 el virrey don Félix María Calleja ordenó abrir toda la correspondencia en los pueblos donde se sospechaba que vivían insurgentes, esto motivó a los simpatizantes de la Independencia a desarrollar sus propios correos.
El 8 de diciembre de 1824, durante el gobierno de Guadalupe Victoria, se establece que la "Renta de Correos" dependa de la Secretaría de Hacienda, donde permaneció adscrita hasta 1891, año en que pasó a formar parte de la recién creada Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas.
Innovaciones Postales del Siglo XIX
Durante el siglo XIX, el correo mexicano es influido por los altibajos generados por las guerras de intervención y de luchas internas por el poder, sin embargo crece y se enlaza a la red postal mundial.
En 1840 Rowland Hill en Gran Bretaña, establece innovaciones postales como el uso de la estampilla postal y el pago de la correspondencia y envíos por parte del remitente, implantando un pago único y general en cada país.
En México, el presidente Ignacio Comonfort, decretó del 21 de febrero de 1856, la impresión de las primeras estampillas postales, las cuales mostraban la efigie de Miguel Hidalgo y Costilla.
En el año de 1857, al promulgarse la primera Constitución Liberal de México se atribuye al Estado el servicio de correos, su fortalecimiento y la realización de convenios internacionales bilaterales para facilitar su libre tránsito por otros países.
Durante el gobierno del General Manuel González, se publica el Primer Reglamento y Manual de Organización de la Administración General de Correos, en 1884, mismo que se reforma y actualiza en el año 1901, al ser erigido el organismo a la categoría de Dirección General.
México contaba con una abundante carga postal en 1900 se entregaron casi 135 millones de piezas postales y se contempló la conveniencia de contar con una serie de identificaciones postales por estado y territorio para facilitar la operación.
Siglo XX
La modificación más importante de la administración de correos fue la creación de la Dirección General de Correos, en 1901.
Las rutas postales tenían diversos medios los terrestres, ferrocarriles, marítimas, se pusieron de moda entre los comerciantes y particulares los “apartados postales”.
Revolución
Al entrar en funciones el presidente electo Francisco I. Madero, el 20 de diciembre de 1911, se realizaron cambios en varias áreas del correo y nuevos reglamentos que entrarían en vigor a partir de 1912.
Es importante destacar que el 6 de julio de 1917, antes que en cualquier otro país, el capitán Horacio Ruiz transportó correspondencia por vía aérea de Pachuca a la Ciudad de México. El recorrido fue de 110 kilómetros que se cubrieron en 53 minutos. El biplano transportó el saco ordinario de correspondencia número 449, que contenía diez paquetes de cartas ordinarias, selladas en rojo donde se precisaba que era el primer correo aéreo de México. En 1920 se creó el Departamento de Aeronáutica Civil, dependiente de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas.
El Correo en Monterrey
Para 1911, había en el país casi tres mil oficinas postales y el movimiento de correspondencia era de 15 millones de piezas al año. Dado el crecimiento y desarrollo, el servicio de correo tuvo que hacer muchos esfuerzos para seguir siendo eficaz.
En los centros urbanos de mayor importancia como Monterrey se adoptaron nuevos sistemas de clasificación en el manejo de la correspondencia.
El Palacio Federal fue realizado durante el gobierno del general Aarón Sáenz, hacia finales de la década de 1920, ubicado en la antigua plazuela de la República, al norte del Palacio de Gobierno.
Este edificio muestra una ornamentación muy liberal de la corriente art decó. Utiliza gran variedad de elementos, desde serpientes prehispánicas hasta vitrales emplomados y es uno de los edificios de mayor influencia por su arquitectura, está considerado como patrimonio cultural de los nuevoleoneses.
Taller Infantil los Sábados
Los niños podrán interactuar con la exposición “Las palabras no se las lleva el viento, el correo en México” a través de un taller infantil los sábados 8 y 15 de mayo de las 9:00 a 13:00 horas.
El taller está dirigido a menores de 6 a 13 años y tiene una cuota de recuperación de 250 pesos que incluye los materiales para elaborar diversos artículos vinculados con la correspondencia.
A través de las actividades los pequeños conocerán la historia del correo en México, la forma en que se comunicaban nuestros antepasados, realizarán un recorrido especial para niños, diseñarán objetos como buzones, sellos postales y escribirán una carta.
La exposición “Las palabras no se las lleva el viento, el correo en México”, permanecerá en exhibición hasta el 20 de Junio en la sala de exposiciones temporales del Museo de Historia Mexicana, si desea mayor información puede comunicarse al 20339898, visitar la página www.3museos.com o seguirnos a través del Facebook y twitter
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