Exposiciones Temporales

El Arte Namban en el México Virreinal:

un eslabón con el arte japonés.

El Museo de Historia Mexicana invita a conocer el vasto intercambio cultural y comercial que existió entre la Nueva España, Asia y España, a través de la exposición “El Arte Namban en el México Virreinal: un eslabón con el arte japonés”.

La exposición está compuesta por alrededor de 30 piezas, entre esculturas en marfiles, pinturas, grabados y artes aplicadas que datan de los siglos XVII y XVIII.

A la exposición se sumará el ciclo “El Arte Nambán En El México Virreinal: Un Eslabón Con El Arte Japonés” a cargo de Lothar Knauth, investigador del Colegio de México y especialista en la cultura oriental.

Entre sus estudios publicados por el Colegio de México destaca “El inicio de la sinología occidental. Las traducciones españolas del Ming Hsin Pao Chien”, “Confrontación transpacífica. El Japón y el nuevo mundo hispánico, 1542-1639” y “China enigma o ignorancia”. El ciclo se realizará los viernes 13, 20 y 27 el mes de abril, en el Auditorio del Museo.

El Arte Nambam

El término namban-jin fue acuñado formalmente por los habitantes de Japón para referirse, a los portugueses que llegaban procedentes de Macao y de Malaca y a los mexicanos-novohispanos que venían desde Manila, ciudad localizada en el archipiélago de las Filipinas. En sí el significado era “bárbaros del sur”.

El contacto entre occidentales, a través del intercambio comercial y cierto mestizaje cultural, desembocó en el Arte Namban-Jin que era hecho por encomienda de japoneses e ibéricos para describir hechos memorables según su gusto y estilo. Estos productos eran transportados de Japón a Europa.

El estilo Namban tendría una gran influencia en el arte novohispano. En objetos como arquetas, atriles y oratorios de viaje, se encuentra el antecedente de los biombos mexicanos, que estaban bordeados por un magnífico enconchado al igual que la mayoría de las piezas nabam.

La Escuela Kano y el arte Namban

Los Kano fueron una familia de pintores japoneses cuyos orígenes se remontan al siglo XV y se extienden hasta el XIX. Se considera la escuela de pintura más importante del período Monoyama (1568-1614).

El miembro más sobresaliente de esta familia de artistas fue Kano Eitoku (1543-1590), quien estableció una de las mayores innovaciones artísticas de la época al desarrollar un estilo para decorar con paisajes monumentales, puertas corredizas de los palacios, donde destacan la claridad de composición, la riqueza cromática y los fondos dorados.

Para el artista y sus discípulos no existía preocupación alguna por las leyes occidentales de la perspectiva ni del claroscuro, destacando las siluetas nítidas en contraste sobre el fondo de oro. Esta manera de pintar constituyó un antecedente de los biombos, las tablas y los enconchados mexicano-novohispanos, Namban-jin.

En el arte Namban— jin quedaron reflejados el esplendor y riqueza de la nueva clase gobernante, sus grandes palacios, templos ricos en oro, y el gran asombro que causó entre los japoneses la presencia de los portugueses en los dominios japoneses. Durante los años del periodo Momoyama (1573-1614) y bajo la influencia de la escuela Kano, las artes florecieron con nuevos estilos y formas en la pintura, el mobiliario, la arquitectura, el vestido y la medicina. Los textiles, la moda y la cerámica resurgieron con nuevos materiales y elementos decorativos.

Los japoneses quedaron impresionados con el mundo europeo llevado por los portugueses. Todo lo que llegaba en los “barcos negros” así se referían a ellos— llamaba su atención: la distribución de los galeones, sus mástiles, los hombres que ascendían y descendían por ellos, el vigía que comúnmente eran hombres de raza negra.

Un elemento que en todo momento resultó atractivo y curioso fueron las razas caninas europeas los grandes mastines de guerra— descritos detalladamente en los biombos. Los japoneses ya conocían a los perros, sin embargo, el tamaño de las razas europeas los asombró de tal forma que los artistas dejaron testimonio de su presencia en Japón, en los biombos.

También llamó su atención todo tipo de costumbres y usos de los europeos, sus pantalones bombachos, su vestimenta y el uso de gafas -recreadas, por supuesto, en las obras de arte japonesas-. Casi todos los artistas japoneses del periodo Namban fueron formados en los colegios o seminarios jesuitas.

La Nueva España y el Arte Nambán

En 1565, una expedición al mando Miguel López de Legazpi, llegó a las Filipinas con la misión de establecer las primeras relaciones formales entre Asia y la Nueva España.

En 1571 fundó la ciudad de Manila y se estableció el Galeón de Manila, conocido como la Nao de China, una embarcación que transportaba mercancías entre Manila y Acapulco, de manera ininterrumpida durante doscientos cincuenta años.

De este intercambio se obtenía seda, labores orientales, arroz, mango, tamarindo, clavo, pimienta y azafrán y posteriormente lacas, biombos y marfiles. Por otra parte se exportaba cochinilla, cacao, café, maíz, azúcar, chile, jabón, ganado y vino. El producto novohispano más demandado fue la plata, durante los dos siglos y medio salieron de la Nueva España cuatrocientos millones de pesos en plata.

Después de la abolición del cristianismo en Japón las cuestiones diplomáticas con la Nueva España se fueron distendiendo. Fuera de algunos intentos fallidos de reestablecer las relaciones comerciales con algunos embajadores, en 1617 se dieron por concluidas las relaciones oficiales entre ambas naciones.

Sin embargo, el ingreso de los japoneses a territorio novohispano se dio por vías claramente definidas: por la Nao de China de manera clandestina y por medio de las embajadas enviadas por los shogunes a partir de 1610.

Muchos de estos japoneses se habían formado dentro del arte nambán en territorio japonés, pero al sobrevenir las persecuciones religiosas en contra de los cristianos debieron abandonar sus tierras. Tal fue el caso de Kano Domi, asociado a la orden franciscana, llegó a Manila en 1603 y fue el primer pintor nambán asentado en México.

Al llegar a la Nueva España, los japoneses cristianizados adoptaban un nombre español, por  la facilidad lingüística, siendo uno de los preferidos el apellido González. Tal es el caso de Juan y Miguel González, establecidos en la ciudad de México para crear la técnica novohispano-japonesa.

Las personas interesadas en mayor información sobre esta exposición pueden hablar al 20339860 o visitar www.museohistoriamexicana.org.mx

 

 

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