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LA
IMPORTANCIA DEL MUSEO DE HISTORIA MEXICANA EN MONTERREY
Introducción
Se
ha visto desde la década pasada un creciente interés por los museos. México es parte de esta tendencia y un claro
ejemplo lo tenemos en el crecimiento cultural experimentado en Monterrey,
por lo que el Museo de Historia Mexicana complementa las
propuestas en materia museística de la ciudad.
Se observa que se constituye cada vez más en el centro de la
vida cultural de los ciudadanos, y que son los focos de atracción tanto
de los habitantes del lugar como de los que se ha dado en llamar
“turismo cultural”.
Otra de las constantes es que los museos se han convertido en el
polo para la reestructuración urbana de las grandes ciudades. En nuestro
caso esto es particularmente relevante ya que, junto a la Plaza de los
Cuatrocientos Años, es el punto de arranque del proyecto Santa Lucía.
En el caso concreto de los museos de historia, observamos que
apoyan la visión global de ésta en disciplinas auxiliares como demografía,
economía, estadística, tecnología ecología... Esta última es de gran
importancia porque cumple la doble misión de concientizar al público
sobre la conservación de su medio ambiente, así como del patrimonio histórico
nacional.
Todas estas tendencias manifiestas a nivel mundial, se perciben con
claridad en el Museo de Historia Mexicana, un espacio único y original
que ofrece un panorama completo de la historia de nuestro país, haciendo
uso de la más avanzada tecnología de las comunicaciones: videowalls,
aparatos manipulables y módulos de consulta interactivos, orientados a
cumplir con la misión didáctica de todo museo.
Antecedentes
El
Museo fue inaugurado el 30 de noviembre de 1994, por el entonces
presidente de la República C. Lic. Carlos Salinas de Gortari, junto con
otras obras de gran importancia.
La idea iniciadora y los consecuentes estudios, reuniones y planes
previos comienzan dos años antes. En concreto en noviembre de 1992,
cuando se llevan a cabo las primeras gestiones por parte de autoridades
estatales encabezadas por el C. Gobernador del Estado de Nuevo León Lic.
Sócrates Rizzo García.
En el año de 1993 se realizan las investigaciones para la
elaboración de un guión histórico. En el que participaron destacados
historiadores y arqueólogos, entre ellos se encontraban por la parte
regional, el historiador Israel Cavazos y la entonces directora del Museo
de Historia de Nuevo León, Marcela Guerra. La coordinación corrió a
cargo de la historiadora Margarita Loera.
Por su parte el guión museográfico se realiza por la compañía
de la ciudad de México, Museográfica S.A., cuyo director es el
arquitecto Jorge Agostoni. En el proyecto se opta por una exhibición
abierta, dinámica e interactiva.
Asimismo, en este mismo año se selecciona el proyecto
arquitectónico . La elección recae en el realizado por los
arquitectos Oscar Bulnes, de Monterrey y Augusto Alvarez, de México.
Igualmente se determina el emplazamiento del Museo.
La construcción se inicia oficialmente en octubre de 1993. Este
dato nos resulta particularmente relevante puesto que pone de manifiesto
la celeridad con la que se construyó el edificio, se instalaron las cerca
de 1500 piezas y el gran número de interactivos y videowalls que
complementan la exposición.
El
edificio
En
un área de 15,000 metros cuadrados de construcción, divididos en tres
niveles, con un diseño sobrio y funcional, el Museo de Historia Mexicana
alberga la exhibición histórica más importante del norte de México.
Su concepción arquitectónica surge a partir del guión histórico
y museográfico, lo cual le otorga el privilegio de contar con espacios
perfectamente adaptados a sus exposiciones y a la línea temática
manejada en éstas. Gracias a ello fue posible, por ejemplo, el montaje -
en mayo de 1994 - de la primera y más grande pieza con que cuenta el
museo: una locomotora que fue montada a solo dos meses del inicio del
levantamiento de la estructura metálica del edificio.
El tiempo récord en que fue levantado el edificio se debe al
sistema constructivo, basado en una estructura de acero prefabricado, a la
que se le añaden los paramentos exteriores de piedra blanca para
posteriormente montar los sistemas modulares del interior.
Así,
el edificio se planea para integrarse a la Plaza de los Cuatrocientos Años
y construir un nuevo lugar de recreación y fomento cultural para el
visitante, quien desde su entrada al edificio se encuentra con un vestíbulo
de gran amplitud, en cuyo perímetro se localizan el acceso a la sala de
exposiciones temporales, la biblioteca y videoteca, el auditorio,
audiovisual, cafetería y guardarropa.
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