Exposiciones Temporales

FRIDA TE INVITA A SU CASA

El Museo de Historia Mexicana y el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo abrirán la puerta de la casa de una de las artistas mexicana contemporáneas más importantes para que los niños nuevoleoneses conozcan cómo vivía, qué coleccionaba, cuáles eran sus inquietudes,  quiénes eran sus amigos y se diviertan en la exposición “Frida te invita a su casa”.

La inauguración se llevará a cabo el domingo 18 de julio a las 12:00 horas en el Museo de Historia Mexicana, la entrada será gratuita y los asistentes podrán disfrutar del espectáculo teatral y de narración oral “Una Flor por Frida”   en el que actuarán las artistas capitalinas  Vivianne Thirion y Mercedes Hernández.

La exhibición que reúne más de 150 objetos, pretende tener una actitud flexible capaz de motivar a sus visitantes, principalmente niños, al goce estético a través de la experiencia visual que les permita sensibilizarse en tono a la personalidad de una de las artistas más polifacéticas del siglo XX.

En “Frida te invita a su casa”  el visitante conocerá el espacio que habitaron  Diego y Frida,  y descubrirá a través de  los objetos, que funcionarán como pistas del pasado que permitirán conocer los sentimientos, vivencias  y  sufrimientos de Frida.

La casa es el espacio más íntimo de la persona, por este motivo cuando los visitantes entren a la casa de Frida todo lo que les rodea les hablará acerca de sus ocupantes, el mobiliario, la decoración, incluso los olores que provocarán cuestionamientos tales como: ¿Cómo vivía Frida?, ¿Cómo era su vida cotidiana?, ¿Cómo se sentiría al pintar? ¿Qué y porqué coleccionaba arte popular? ¿Qué significaba su diario?

Frida habitó la casa azul en dos periodos diferentes desde su nacimiento 1907  hasta su juventud y a partir de 1934, fecha en la que regresó con Diego de Estados Unidos, aunque su estancia fue breve, debido principalmente a su polémica e intensa relación de pareja con Diego y  al deterioro de su condición física a partir de los años cuarenta.

 En la década de los treinta, Frida era una joven de 27 años, con agudo sentido del humor,  gran capacidad de observación y de disfrute de cuanto la rodeaba, muy lejana a la imagen que  autoconstruyó posteriormente. Es un periodo, donde además de ser la esposa del más grande pintor del momento, buscaba su propia identidad en un proceso de introyección  que Diego siempre admiró.

Este proceso de identidad, la lleva en estos pequeños espacios a definir su vocación como pintora y a encontrar en dos géneros pictóricos –el retrato y las naturalezas muertas- el reflejo de sus preocupaciones y su visión interna.

La exposición

La exhibición está dividida en tres partes en donde se abordan distintos instantes de la vida de Frida. Momentos que han sido captados a través de fotografías, algunas de ellas tomadas por Manuel Álvarez Bravo.

 Otras interpretaciones presentes en la exposición son las pequeñas cajas-objeto del artista plástico Alberto Mejía Barón, Alfín, que rescatan dos tradiciones: los teatrinos -parte del juguete popular de principios de siglo XX- y los títeres, que siempre apasionaron a  Frida Kahlo, quien incluso montaba espectáculos para sus sobrinos.

Los pequeños escenarios  creados por Alfin tienen como finalidad mostrar su vida cotidiana, sus pasiones y su muerte. En ellas se entabla un diálogo entre la vida y la muerte, entre la libertad y las limitantes físicas, entre el gozo y el dolor, entre la herencia y la búsqueda. Ahí, se recrea parte de la intimidad que uno muestra cuando invita su casa.

La segunda parte del recorrido lo integran recreaciones de los espacios favoritos de la casa de Frida que fueron diseñadas por Nuria Sadurní y Gabriel Ruiz “Pamplonio”, artistas plásticos que han trabajo el mundo infantil a través de un lenguaje novedoso desde hace más de dos décadas.

El primer encuentro será con la cocina  donde se conocerá la  pasión  de Frida por los olores, por los sabores y por la riqueza gastronómica de México.

Después estará la mesa en torno a la cual se reúnen los más emblemáticos comensales que Frida invitaba: Diego Rivera (su amor, motivo y obsesión), Juan O’Gorman (símbolo de la amistad, de la complicidad y de la admiración secreta que despertaba su impactante personalidad), León Trotsky  (como líder moral de sus preocupaciones políticas y símbolo de su lucha comunista) y André Bretón (símbolo de las búsquedas internas, de su pasión por la pintura y reflejo de su rico espíritu interno), también habrá otro invitado: el visitante que podrá imaginarse dentro de estas constantes pláticas y tertulias que lo alimentaban.

Posteriormente, pasarán a un rincón de la intimidad. A través de esta ambientación el participante interactuará con los recuerdos de Frida, con los momentos de alegría, ocio, diversión. Es como el “ropero de la Abuelita” que nos permite descubrir el interior del alma de Frida. Después podrán personificarse como Frida y Diego.

A continuación se presentará el mundo pictórico de Frida a través de diversas estrategias que llevaran al visitante a mirarse a sí mismo como ella se miraba y se toparán de pronto con ella pintándose y a la vez retratando el alma no sólo de su propia imagen sino también de otros donde proyectaba sus inquietudes.

Después entrarán a su recámara, a través de una recreación de “El Sueño”, ahí conocerán acerca de su sufrimiento y su creatividad.

La última parte de la exposición está compuesta por un área de trabajo donde los niños podrán elaborar un  autoretrato, cambiar las vestimentas de Frida y Diego  e iluminar la hoja de sala que les permitirá desarrollar las emociones, sensaciones e  información que se obtienen durante el recorrido.

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