- EL
JAGUAR PREHISPÁNICO. HUELLAS DE LO DIVINO
El
Museo de Historia Mexicana en
la celebración de su X Aniversario,
y en coordinación con el
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes a través del Instituto
Nacional de Antropología e Historia presentan
“El Jaguar Prehispánico. Huellas de lo Divino”,
exposición inédita de 115
piezas que permiten seguir la huella del jaguar entre las culturas
prehispánicas donde se representa como el símbolo de la creación
de la raza humana, la fuerza,
el linaje y el poder.
La
inauguración se llevará a cabo el miércoles 20 de octubre a las 20:00
horas e incluirá el espectáculo "Danza del Pochó" que
se estrena en la ciudad y que requirió la asesoría de la especialista
tabasqueña Rosa del
Carmen Dehesa Rosado que
capacitó al Ballet Folklórico de la Sección 21 del SNTE.
“El
Jaguar Prehispánico. Huellas de lo Divino”
se ha realizado en estrecha colaboración con la Coordinación
Nacional de Museos y Exposiciones del INAH, la cual encomendó
la curaduría a Manuel Polgar y la museografía a Jesús Alvarez,
quienes contaron con el apoyo de destacados arqueólogos como Carmen
Valverde y Tomás Pérez Suárez para reunir obra de
26 museos nacionales y sitios arqueológicos, además de
coleccionistas privados.
La
diversidad de los significados
que adquiere el jaguar en las
culturas precolombinas es mostrada a través de piezas que proceden de
diversos museos tales como el Museo
Regional de Chiapas, Museo Regional de Yucatán Palacio Cantón, Museo de
las Culturas de Oaxaca, Museo Zona Arqueológica de Teotihuacan, Museo de
Sitio San Lorenzo y Museo de Antropología de Xalapa, Museo Carlos
Pellicer de Villa Hermosa, Museo de Sitio del Templo Mayor, entre otros.
Ciclo
cósmico vital
(fertilidad
y renovación de vida)
El
jaguar recorrió con sus distintos significados y atributos conferidos por
los pueblos mesoamericanos, todos los horizontes y periodos culturales de
la historia prehispánica. Creador
de la raza humana en su mítica unión sexual con la mujer en el mundo
olmeca, presencia de sus rasgos físicos en las figuras antropomorfas en
un claro carácter divino, múltiples representaciones en pintura mural y
escultura en la concepción de las culturas del clásico, linaje, poder y
fuerza, guerrero, referencia calendárica y asociación con el inframundo.
El jaguar se vuelve entonces una criatura imprescindible para
comprender la dinámica cultural de Mesoamérica.
Semilla
de Jaguar
(mitos
del origen del hombre, creación del quinto sol, primer sol y Tríada de
Palenque)
Hablar
del mito sobre el origen del hombre y de su predestinación sobrenatural
en el mundo mesoamericano, significa remitirse forzosamente a las primeras
manifestaciones de la unión sexual jaguar-mujer entre los olmecas.
El fruto de esa unión sobrenatural es el origen sacro del hombre y
es también la posesión de la tierra, la fusión divina de la pareja cósmica,
la alianza primordial. La
importancia del mito de dicho evento no fue ajena a la dinámica temporal
y cultural que caracterizó a los pueblos mesoamericanos; sin embargo, la
semilla del jaguar permaneció como una constante en su concepción divina
y la encontramos vinculada hasta el fin del mundo prehispánico en la
creación del primer sol entre los aztecas.
Linaje
de Jaguar
(atributos
felinos de los gobernantes, el jaguar como referencia calendárica, el
jaguar guerrero y nahualismo y tonalismo)
Es
precisamente la unión divina de la pareja cósmica jaguar-mujer la que
alude y sustenta también el origen divino de los gobernantes, de los
iniciadores de linajes, de sacerdotes, de jugadores de pelota y de
guerreros supremos, grandes edificadores y entes sagrados.
Los atributos del jaguar crean seres fuertes y poderosos que se
insertan en los ámbitos de elite de los pueblos mesoamericanos. Estos personajes se reconocen y se asumen como descendientes
directos de dicha unión y entonces el jaguar se convierte en símbolo de
identidad representada como el puente entre el mundo sobrenatural y el
entorno terrenal.
El
ser jaguar
(el
inframundo y el jaguar nocturno, el mito del jaguar sol y epifanía de los
dioses)
Al
hablar del origen del hombre a partir del felino mitológico, este ser
adquiere, por lo tanto, una evidente particularidad de divinidad que lo
convierte en creador de la raza humana.
Entre los olmecas, las figuras incorporan a su aspecto de cuerpo
humano, rasgos de animales combinados con otros de carácter fantástico,
en la mayoría de dichas representaciones son evidentes las características
atigradas o felinas que personifican deidades del agua, muerte y de otras
más que son comunes a pueblos con religión afincada en creencias que
giran en torno a los fenómenos de la naturaleza. Estas representaciones
se encuentran en numerosas piezas, con variaciones y diversas técnicas
artísticas. El jaguar está presente y en clara relación también con el
inframundo, el juego de pelota, y por lo tanto, con la lucha diaria del
sol con la noche.
Ritos
propiciatorios
(el
jaguar como tributo, relación con las fuerzas naturales y ciclos de
renovación y fertilidad)
Todos
los atributos de divinidad que se conferían al jaguar, requerían de una
sacralización de los elementos que se utilizaban para su invocación. La
dualidad de las fuerzas sobrenaturales, en constante lucha dentro de la
cosmogonía mesoamericana, tenían que ser controladas y saciadas por
medio de rituales específicos, el jaguar y sus funciones antagónicas no
fueron la excepción. Aparecen
entonces objetos sagrados que se encuentran directamente relacionados con
las ceremonias propiciatorias y con los ciclos de fertilidad y renovación.
El jaguar y su piel se convierten también en elementos de
intercambio, y nos dan una idea del nivel de integración que mantenían
los pueblos mesoamericanos desde épocas tempranas.
La
calidad de la obra alusiva al
jaguar, ha implicado que en esta exposición se exhiba obra considerada
“pieza de sala” por su importancia en sus museos de origen, por
lo que es necesario su pronto
regreso al lugar de exhibición permanente, situación que restringirá
su tiempo de itinerancia.
El
Museo de las Culturas de
Oaxaca, Ex convento de Santo Domingo, se exhibirá de marzo hasta finales
de junio, posteriormente se trasladará al Museo de Antropología de
Xalapa, Veracruz, donde se mostrará de julio hasta finales de octubre.
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