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LA
MIRADA DE UN ANTICUARIO
El
Museo de Historia Mexicana y Fomento Cultural Banamex presentan la
exposición “La Mirada de un Anticuario”, una cuidadosa selección de piezas reunidas durante décadas por el
destacado anticuario Don Francisco González de la
Fuente y sus descendientes, que fue
inaugurada el miércoles 7 de
diciembre, a las 19:30 horas.
Durante la inauguración se llevó a cabo la
conferencia "El Arte de Coleccionar Antigüedades"
a cargo de Ana Garduño, doctora en historia del arte, miembro del
Sistema Nacional de Investigadores; del Centro Nacional de Investigación,
Documentación e Información de Artes Plásticas del INBA, y quien por
encargo de Fomento Cultural Banamex realizara la investigación y curaduría
de la exposición “La Mirada de un
Anticuario”.
La
museografía estuvo a cargo de Leticia Gámez, coordinadora de
exposiciones de Fomento Cultural Banamex y su equipo de colaboradores.
EL ORIGEN DE LA COLECCIÓN
Don
Francisco González de la Fuente
fue
un emprendedor asturiano que llegó a México en 1920; hacia 1930 Bazar La
Granja, cuyo propietario original fue don Pedro Álvarez, fue traspasado a
don Francisco, posteriormente conocido como don Paco de La Granja. Años más
tarde don Paco consolidó Galerías La Granja como uno de los más
reconocidos y prestigiados centros de transacción de antigüedades, que
durante cuarenta años tuvo un honesto desempeño comercial que
proporcionaba certidumbre a su clientela.
En esta exposición se
presenta una cuidada selección de aquellos objetos acumulados a lo largo
de varias décadas. Se trata de 150 piezas heterogéneas que trascienden
su valor de uso o su función. Son, sobre todo, un indicio del tiempo, son
signos culturales más que símbolos de riqueza y prestigio; son objetos
amados, que apasionan y propician la obsesión por poseerlos.
A través de ellos, le
invitamos a experimentar el goce estético que estos objetos y pinturas
pueden proporcionarnos, porque para aquellos diletantes de las antigüedades,
ingresar a Galerías La Granja ha sido como introducirse a una especie de
paraíso terrenal.
Su colección presenta obras
de los más singulares artistas, tal es el caso del pintor granadino José
María López Mezquita (1883-1954), Antonio Ramírez de Montufar, con su
cuadro, Construcción de la
catedral de Guatemala (1678),
sin duda uno de los más destacados
de la colección.
También hay inigualables piezas
virreinales, pintura de caballete novohispana y escultura guatemalteca de
pequeño formato. La temática que predomina es la religiosa, destacando
numerosas imágenes, advocaciones y episodios de la vida de María, lo que
atestigua la profusión de que gozó el culto mariano.
Otro conjunto está formado
por objetos antiguos, europeos, asiáticos o de producción local,
realizados con materiales como plata, carey, bronce, cristal, cerámica,
marfil, madera, entre otros. Se trata de piezas suntuarias y decorativas
en formas estilizadas que, en la práctica, se independizan del uso al que
originalmente estuvieron dedicadas. Muebles elaborados con preciosismo
artesanal en técnicas tan diferentes como la marquetería o el tallado,
estofado y policromado o en estilos tan opuestos como la sencillez del
mueble "frailero", tan del gusto en el siglo XVI, y el
sofisticado chippendale, en boga dos centurias más tarde.
Los objetos de vidrio también
ocupan un lugar importante en la colección, llaman la atención dos
tipos: el mundialmente apreciado cristal de Bohemia y el cristal La
Granja, este último con técnicas y modelos que pasaron a Nueva España
provenientes del Palacio del mismo nombre, ubicado en el Real Sitio de San
Ildefonso en España, donde Felipe V fundó una fábrica en 1712. Por otra
parte, la cerámica del siglo XVIII está representada por objetos genéricamente
conocidos como Compañía de
Indias, esto es, loza china destinada a la exportación y al
consumo occidental; la porcelana decimonónica se encuentra presente a
través de dos elegantes piezas de una vajilla que perteneció a Porfirio
Díaz.
En cuanto a la amplia y
prestigiada producción pictórica europea, en el acervo de Galerías La
Granja se localizan interesantes ejemplos que dan cuenta de la evolución
del arte del siglo XV al XIX: Bartolomé Bermejo, anónimos relacionados estilísticamente
con Roger van der Weyden o Jan Brueghel, Francois Clouet, Mateo Cerezo,
Antonio Gisbert, Albert Besnard y Ramón de Zubiaurre, entre otros.
Los llamados "artistas
viajeros" que llegaron a México después de consumada la
Independencia, destaca la obra de Walter Boodle, William C. Buchanan y los
muy conocidos Carl Nebel, Pietro Gualdi y Paul Fischer.
Por la excelente fortuna crítica
que ha acompañado a José María Velasco durante más de una centuria,
las obras de su autoría resaltan dentro de la exposición como Vista
de la Hacienda de Chimalpa
(1911), obra maestra del pintor originario de Temascalcingo, México.
El zacatecano Julio Ruelas
(1870-1907) ocupa lugar aparte por su excepcional técnica de dibujante,
sea a lápiz, pluma o carbón, por lo que se le ha reconocido en este
rubro incluso más que como pintor.
Entre los creadores que se
han adscrito o estuvieron relacionados con el surgimiento o evolución de
la llamada Escuela Mexicana de Pintura, encontramos interesantes
propuestas plásticas que corren a cargo de Adolfo Best Maugard, Gerardo
Murillo (Dr. Atl) y Diego Rivera. Sobre todo, estos dos últimos han
gozado de una excelente crítica y mercado, trascendiendo incluso el ámbito
nacional.
Las
series y subseries aquí esbozadas, cumplen exitosamente una función
representativa, a través de ellas es posible percibir el perfil de una
colección específica y, más aún, encontrar líneas y tendencias tanto
del coleccionismo de antigüedades como de las sólidas bases que en México
sostienen a tan prestigiado mercado. No olvidemos que se trata de objetos
suntuarios, primorosamente confeccionados, y de notables obras de arte que
reflejan los gustos, pasiones y aspiraciones de una sociedad concreta...
la nuestra.
La
exposición permanecerá hasta el 5 de marzo en el Museo de Historia
Mexicana, para más información llame al 83459898 o visite www.museohistoriamexicana.org.mx
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