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El Museo de Historia Mexicana en colaboración con el Instituto Coahuilense de Cultura a través del Museo del Sarape y Trajes Mexicanos presenta la exposición “Sarapes Nacionalistas” a partir del 1 de septiembre.

El sarape formó parte de la indumentaria tradicional masculina que fue utilizada en los escenarios de nuestra historia, amalgama la tilma de los antiguos mexicanos con la manta hispánica, es una prenda que vistió con humildad a los peones, con lujo a los hacendados, que acompañó a los insurgentes en sus batallas y protegió a los militantes en las luchas revolucionarias.

La colección de sarapes con motivos nacionalistas que aquí se presenta, ha sido integrada con veinte piezas de diversos orígenes, elaborados hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Fueron reunidos originalmente por el coleccionista Mayer Shacter quien señala en el catálogo “Mi interés inicial en los sarapes nació del gusto por lo maravillosos objetos elaborados a mano. Al empezar a coleccionarlos me di cuenta que encajaban perfectamente en el concepto de una obra menospreciada y sin descubrir. Empecé coleccionando sarapes a finales de los ochenta inspirado por mi primer gran descubrimiento: un sarape de San Luis Potosí que perteneció a un reportero estadounidense que cabalgó con Pancho Villa y un espectacular sarape clásico, de influencia francesa, tejido durante el breve reinado de Maximiliano (1864-1867), una de las mejores piezas que he adquirido”.

“Hace cuatro años, anticipando la aproximación de los festejos del bicentenario, empecé a buscar sarapes que de alguna manera reflejaran el tema de la bandera mexicana el símbolo más importante de la Independencia de México. Pronto me di cuenta de que muchos de los sarapes fueron tejidos antes de 1910, el año del centenario de la Independencia. Tuve el placer de encontrar exquisitos ejemplares de sarapes post clásicos basados en el tema de la bandera como elaborados en Oaxaca, Tlaxcala, San Luis Potosí y Saltillo”.

Agrega: “me atrae estos sarapes nacionalistas por que los veo como los sarapes más mexicanos. Como elemento integral del nacimiento de la nación, estos sarapes son un símbolo del orgullo mexicano, de su herencia prehispánica. Los diseñadores de la bandera se basaron en el mito azteca de la fundación: el color rojo en honor a la sangre derramada en la lucha de la independencia; el color verde  para mostrar la unidad y la esperanza en un mejor país en donde la gente trabaja para obtener y mantener la paz. Su único vínculo con los años de la ocupación española  fue su selección del blanco para simbolizar la pureza de la iglesia católica. Estos hermosos sarapes honran la bandera mexicana, y 200 años después de la independencia de la nación son un legado de la historia de México”.

Estos sarapes son una clara muestra del talento artesanal mexicano y representan diversos periodos históricos: el clásico tardío (1830 a 1860) el periodo de Maximiliano (1855 a 1875), posclásico (1875-1895) y el regional (1895-1940).

La exposición permanecerá en el museo hasta el 31 de octubre de 2010